Un ataque masivo con drones lanzado por las fuerzas rusas contra la infraestructura energética de las regiones de Dnipropetrovsk y Zaporizhzhia provocó apagones generalizados y dificultades en los servicios básicos, en pleno invierno europeo.

Según informes oficiales, la ofensiva nocturna con decenas de drones dañó instalaciones clave del sistema eléctrico ucraniano, dejando a más de un millón de personas sin calefacción, electricidad ni agua mientras las temperaturas caen bajo cero. 

La ofensiva, que se produce en un contexto de bombardeos continuos a la infraestructura crítica desde el inicio de la guerra, obligó a activar generadores de emergencia en centros de salud y a implementar sistemas de energía alternativa para los trenes y equipos de señalización. 

Las autoridades ucranianas trabajaban en la restauración progresiva del suministro, con algunos sectores de Zaporizhzhia ya reconectados, aunque gran parte de los usuarios seguían sin luz. 

Además, se reportó que la planta siderúrgica más grande en Zaporizhzhia tuvo que detener sus operaciones debido al daño sufrido por el ataque, lo que añade presión económica y logística a la región. 

Este tipo de ofensivas forma parte de una campaña más amplia para afectar la infraestructura civil ucraniana y aumentar la tensión sobre el gobierno de Kiev, que responde con medidas defensivas y acciones contra instalaciones rusas en represalia. 

La situación humanitaria en las zonas afectadas continúa siendo delicada mientras se intensifican los esfuerzos para restablecer servicios esenciales en medio de la persistente guerra.

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