La pareja del gendarme argentino habló de “el final de la pesadilla” luego de más de un año de detención ilegal en Caracas. El presidente Milei aseguró que se redoblan las gestiones para lograr su regreso al país.
María Alexandra Gómez, pareja de Nahuel Gallo y madre de su hijo, expresó su esperanza ante un posible desenlace favorable tras la caída de Nicolás Maduro en Venezuela. El gendarme argentino permanece detenido desde hace más de un año en un centro clandestino de detención, sin acceso a asistencia legal ni consular, en un caso que organismos y familiares denuncian como desaparición forzada.
“Aún no tenemos información concreta sobre Nahuel, pero después de 391 días podemos decir que el final de esta pesadilla está llegando”, escribió Gómez en sus redes, donde pidió extremar los cuidados para preservar la integridad física del uniformado. La expectativa de la familia se combina con la preocupación por posibles reacciones del aparato represivo que aún opera en el país caribeño.
Fuentes con contacto directo en Venezuela señalaron que la situación en las cárceles se mantiene estable, aunque reconocen que el escenario es dinámico y sensible. Según trascendió, Gallo se encuentra alojado en El Rodeo 1, un centro señalado por organizaciones de derechos humanos como un espacio de detención ilegal y maltrato sistemático.
El presidente Javier Milei se refirió públicamente al caso y afirmó que ya se venía trabajando para lograr la liberación del gendarme. “Ahora estamos redoblando los esfuerzos para que vuelva con vida a la Argentina”, sostuvo, y consideró que el nuevo contexto político en Venezuela abre mayores posibilidades para una salida.
En un comunicado oficial, la Oficina del Presidente remarcó que la Argentina considera al régimen venezolano responsable por la integridad y seguridad de Nahuel Gallo. En la misma línea, la Cancillería reiteró el reclamo por su liberación inmediata y denunció la violación de las obligaciones internacionales en materia de derechos humanos.
Mientras continúan las gestiones diplomáticas y reservadas, la familia del gendarme mantiene la esperanza de un reencuentro cercano, después de más de un año marcado por la angustia, la incertidumbre y el reclamo constante por justicia.











