Antes del doble femicidio en Córdoba, el agresor defendía ideas antifeministas y negaba la violencia de género. En 2018, declaró que las leyes para mujeres “atropellan los derechos masculinos”.

Años antes de asesinar a su expareja, Luna Giardina, y a su exsuegra, Pablo Laurta ya difundía un discurso abiertamente antifeminista. En una entrevista de 2018 con Radio Contenidos, en el Anexo del Palacio Legislativo de Uruguay, defendió las posturas de “Varones Unidos”, el grupo que integraba, y cuestionó las políticas de género. En esa ocasión, aseguró que su militancia buscaba visibilizar las “vulneraciones a los derechos humanos de los hombres” y denunció que la ley de violencia de género “los deja sin garantías”.

“Nos quitan el derecho a la presunción de inocencia. Los hombres ya no tenemos presunción de inocencia: con una sola denuncia podés terminar en un calabozo”, afirmó durante la charla. Para Laurta, las normas que protegen a las mujeres “pasan por encima del Estado de derecho” y de los “principios constitucionales”.

En el mismo encuentro, arremetió contra lo que llamó “la ideología de género y los lobbies LGBT”, y acusó al Estado de “discriminar a los hombres”. Sostuvo, como ejemplo, que “si un padre en la calle fuera mujer, recibiría ayuda del Mides”. Estas declaraciones, cargadas de odio y resentimiento, anticipaban el perfil violento de un hombre que años después convertiría su discurso en un acto de femicidio.

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