El gobernador Rolando Figueroa defendió un esquema de gestión basado en la austeridad y el orden fiscal, que incluyó la reducción de cargos innecesarios y un manejo más responsable del endeudamiento. Con estas medidas, el “modelo neuquino” busca consolidar un cambio estructural en la provincia, garantizando eficiencia en el uso de los recursos y sostenibilidad a largo plazo.
El gobernador Rolando Figueroa reafirmó que el denominado “modelo neuquino” se erige como un verdadero motor de cambio en la gestión provincial. Este esquema de gobierno se apoya en principios de austeridad, eficiencia y responsabilidad fiscal, con el objetivo de optimizar el funcionamiento del Estado y responder de manera más efectiva a las demandas sociales.
Uno de los pilares centrales de este modelo ha sido la reducción de los denominados “ñoquis”, es decir, aquellos cargos innecesarios o sin funciones claras dentro de la administración pública. La decisión de achicar la planta estatal busca no solo garantizar un uso más eficiente de los recursos, sino también enviar un mensaje de seriedad frente al manejo del gasto público.
En paralelo, Figueroa ha promovido un control más estricto del endeudamiento provincial, evitando comprometer las finanzas futuras con cargas insostenibles. Esta política de orden fiscal permite al gobierno priorizar la inversión en infraestructura, educación, salud y desarrollo productivo, asegurando que cada peso se utilice con un criterio de impacto real en la sociedad.
El “modelo neuquino”, según expresó el mandatario, no es solo una política coyuntural sino un cambio estructural destinado a perdurar en el tiempo. Su meta es consolidar una provincia con cuentas equilibradas, capaz de generar confianza en los ciudadanos y de proyectar un futuro de desarrollo sostenible basado en el uso responsable de los recursos propios.











