Desde el diseño hasta la llegada al paciente, cada etapa está regulada por normas estrictas, auditorías y sistemas de trazabilidad que garantizan seguridad y eficacia.
La calidad de los medicamentos y vacunas no depende de una sola etapa, sino de un sistema integral que comienza en el desarrollo y se mantiene durante toda la producción y distribución. Las empresas farmacéuticas que integran la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (CAEME) cuentan con laboratorios de control y plantas que operan bajo normas de Buenas Prácticas de Fabricación (GMP), supervisadas por autoridades nacionales e internacionales.
Estas normas abarcan desde la selección de materias primas hasta el control final del producto, incluyendo ambientes controlados, procesos validados, monitoreo constante de temperatura y humedad, y trazabilidad completa para conocer el recorrido de cada lote. También se realizan auditorías periódicas y capacitación continua del personal para garantizar estándares globales.
Además de los controles previos a la comercialización, se realiza farmacovigilancia: la notificación de efectos adversos por parte de profesionales y pacientes permite evaluar la seguridad de los tratamientos a lo largo de su ciclo de vida. CAEME subraya que la calidad es innegociable y que todas las copias de medicamentos deben demostrar equivalencia en seguridad y eficacia con estudios validados, evitando riesgos para la salud.











