La idea de la reencarnación —vivir muchas vidas en distintos cuerpos— está presente en religiones como el hinduismo o el budismo, y ha fascinado a millones durante siglos. Pero, ¿hay alguna base real para pensar que podríamos recordar vidas pasadas?
En algunos casos documentados, especialmente en niños pequeños, se han reportado recuerdos detallados de personas, lugares o eventos que no podrían conocer. Uno de los más conocidos es el trabajo del Dr. Ian Stevenson, quien estudió cientos de estos casos.
Estos niños, a menudo entre los 2 y los 6 años, describen nombres, familias y causas de muerte de supuestas vidas anteriores. Algunas veces, esos datos coinciden con personas reales ya fallecidas. Pero, ¿es prueba suficiente?
Desde la ciencia, hay escepticismo. Se argumenta que puede haber sugestión, influencias culturales, o incluso invención inconsciente. La mente humana es muy creativa y capaz de construir narrativas complejas basadas en fragmentos de información.
También existe la teoría de que no son recuerdos “reales”, sino manifestaciones de traumas heredados, memorias colectivas o incluso cruce de información genética. No está comprobado, pero tampoco descartado.
Hoy no hay evidencia concluyente sobre la reencarnación. Pero la pregunta sigue abierta, y el solo hecho de que tantas personas sientan esa conexión con otras vidas dice mucho sobre nuestras ganas de entender quiénes somos… y de dónde venimos.










