En un clima de creciente polarización, Figueroa oficializa su frente y se posiciona como una alternativa fuerte ante el avance libertario. Mientras tanto, el peronismo neuquino, enredado en internas, pierde terreno y se diluye en la escena electoral.

La política neuquina entra en una nueva fase marcada por la polarización. Rolando Figueroa y Mariano Gaido oficializaron el frente «Neuquinizate», una alianza provincialista que busca consolidar un proyecto propio con identidad local frente al crecimiento del discurso libertario. Con el foco puesto en defender los intereses de la provincia, la estrategia del oficialismo es clara: disputar la representación de los neuquinos en el Congreso sin subordinarse a las fuerzas nacionales.

Desde el entorno de Figueroa apuntan a construir un espacio que se diferencie tanto del kirchnerismo como de las propuestas de Javier Milei, a quienes consideran “modelos impuestos desde Buenos Aires”. En ese marco, el gobernador refuerza su liderazgo con un discurso de barricada, criticando los recortes del Gobierno nacional y proponiendo una alternativa con base en la gestión y la neuquinidad como bandera.

En contraste, el peronismo provincial no logra salir de su laberinto interno. La falta de conducción, las disputas por la estrategia electoral y las tensiones entre las distintas líneas del PJ neuquino –sumadas a la incertidumbre nacional del Frente de Todos– dejaron al espacio fuera de la escena central.

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