Argentina atraviesa un nuevo ciclo de conflictividad gremial luego de que los principales sindicatos del país anunciaran una serie de medidas de fuerza en respuesta al deterioro del poder adquisitivo de los trabajadores. La Confederación General del Trabajo (CGT) y diversos gremios del sector público y privado convocaron a paros escalonados y movilizaciones para exigir una recomposición salarial urgente.
Los gremios denuncian que los aumentos otorgados en los primeros meses del año quedaron por detrás de la inflación acumulada, que continúa impactando con fuerza en bienes básicos como alimentos, transporte y medicamentos. Además, se reclama por despidos en el sector estatal, recortes presupuestarios y la falta de actualización de los convenios colectivos.
Entre los sectores más movilizados se encuentran los docentes, estatales, trabajadores de la salud y el transporte. También se sumaron sindicatos de industrias estratégicas como la energía, la logística y la construcción, lo que amenaza con paralizar parcialmente algunas actividades clave del país.
Desde el Poder Ejecutivo se han mostrado dispuestos a retomar el diálogo, aunque insisten en la necesidad de prudencia fiscal para sostener la estabilidad macroeconómica. Funcionarios afirman que están trabajando en acuerdos sectoriales que contemplen aumentos por productividad y bonos por única vez, pero los sindicatos reclaman soluciones estructurales y paritarias libres.











