A más de 9.000 kilómetros del Obelisco, una pequeña isla africana busca forjar un vínculo con la Argentina. Se trata de Annobón, un territorio de apenas 17 km² ubicado en el Océano Atlántico y perteneciente formalmente a Guinea Ecuatorial. En los últimos días, su autoproclamado gobierno solicitó apoyo argentino apelando a una antigua conexión colonial.
Annobón fue descubierta por portugueses en 1475 y, siglos después, pasó a manos españolas mediante el Tratado de El Pardo, en 1778. Este pacto incluyó a la isla como parte del Virreinato del Río de la Plata, el antecedente histórico que hoy utiliza Orlando Cartagena Lagar, líder exiliado del movimiento independentista annobonés, para justificar su pedido de “asociación” con la Argentina. Según él, ambos territorios compartieron una historia común que merece reactivarse como alianza.
Desde 1968, Annobón forma parte de Guinea Ecuatorial, país al que acusa de marginación y abuso de derechos humanos. Durante décadas, la isla sufrió el aislamiento impuesto por la dictadura de Francisco Macías Nguema y, luego, por el actual presidente Teodoro Obiang, uno de los líderes más cuestionados de África. La situación llevó al surgimiento de un movimiento secesionista que declaró la independencia de la isla en 2022, sin reconocimiento internacional.
Cartagena Lagar, desde el exilio en Barcelona, aclaró que su pedido a la Argentina no implica anexión territorial, sino un vínculo simbólico y de cooperación, que podría tomar forma como provincia asociada o estado vinculado. El reclamo, aunque exótico, ha generado curiosidad en redes sociales y resucita debates sobre lazos históricos olvidados. Mientras tanto, el pueblo annobonés sigue esperando algo más básico: agua, luz y libertad.











