En una cultura que glorifica la productividad, muchas personas ignoran las señales del cuerpo y la mente que piden una pausa. Pero tomarse un descanso no es un lujo: es una necesidad.

Fijate si te pasa algo de esto:

  • Te cuesta concentrarte en tareas simples.
  • Sentís cansancio incluso después de dormir.
  • Tenés cambios de humor frecuentes.
  • Estás irritable con personas cercanas.
  • Comés por ansiedad o aburrimiento.
  • No disfrutás cosas que antes sí.
  • Tenés dolores de cabeza o musculares frecuentes.

Estos síntomas pueden ser signos de agotamiento físico o mental. A veces, el cuerpo habla cuando la mente se niega a parar. Ignorarlos solo empeora la situación.

Un descanso no tiene que ser unas vacaciones largas. A veces, un día sin agenda, una siesta, una caminata sin celular o una tarde sin redes ya marcan la diferencia.

Darte tiempo para vos no es egoísta ni improductivo. Es la base para seguir rindiendo y sintiéndote bien. Nadie puede dar lo mejor de sí estando agotado.

Escuchá tu cuerpo y aprendé a frenar a tiempo. El descanso también es parte del progreso.

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