La nutrición en la etapa infantil es fundamental para asegurar un desarrollo físico y cognitivo adecuado. Durante los primeros años de vida, los niños necesitan una alimentación equilibrada que proporcione los nutrientes esenciales para su crecimiento. Las proteínas, carbohidratos, grasas saludables, vitaminas y minerales son cruciales para el desarrollo de huesos, músculos y el sistema nervioso. Un adecuado aporte de hierro, calcio y ácidos grasos omega-3, por ejemplo, puede mejorar la memoria, la concentración y las habilidades motoras. Es importante que los padres y cuidadores fomenten hábitos alimenticios saludables desde temprana edad para prevenir deficiencias nutricionales y enfermedades asociadas.

Además, la nutrición en la infancia impacta directamente en el sistema inmunológico, ayudando a los niños a prevenir infecciones y enfermedades. Una dieta rica en frutas, verduras y alimentos ricos en fibra promueve una digestión adecuada y fortalece las defensas del cuerpo. También se debe tener cuidado con el consumo de azúcares y grasas trans, que pueden contribuir al desarrollo de obesidad y problemas metabólicos. En este sentido, la educación alimentaria es clave, tanto para los padres como para los niños, para asegurar que elijan alimentos nutritivos que favorezcan un crecimiento saludable y sostenible.

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