La hidratación adecuada es fundamental para el desarrollo físico y mental de niños y adolescentes. Especialistas en nutrición de los Estados Unidos establecieron las dosis óptimas diarias de líquidos para estas edades, destacando su importancia para el bienestar general. Además, sugieren alternativas saludables más allá del agua.
Los expertos recomiendan que los niños pequeños consuman entre 1.5 y 2 litros de líquidos al día, mientras que los adolescentes deben alcanzar entre 2 y 2.5 litros. Aunque el agua es la opción principal, también mencionan jugos naturales sin azúcar y bebidas de electrolitos bajas en calorías como buenas alternativas, especialmente en climas cálidos o después de hacer ejercicio.
El consumo adecuado de líquidos tiene beneficios directos en la concentración, la memoria y el rendimiento escolar. La hidratación también ayuda a regular la temperatura corporal, mejorar la digestión y mantener la piel saludable, aspectos clave en el crecimiento y desarrollo durante la adolescencia.
Los especialistas alertan sobre los riesgos de bebidas azucaradas, como refrescos y jugos artificiales, que pueden llevar a un exceso de calorías y afectar la salud a largo plazo. Promover alternativas más naturales y equilibradas no solo mejora la salud física, sino que también contribuye a hábitos alimentarios más saludables para toda la vida.











